El té Kombucha – su aspecto, olor y sabor

El té Kombucha toma el color del té usado (con el tiempo el propio hongo Kombucha también lo toma), verdoso acorde con el té verde, oscuro con el té negro y rojizo con infusiones. El olor es ligeramente agridulce.

El té Kombucha toma el color del té usado (con el tiempo el propio hongo Kombucha también lo toma), verdoso acorde con el té verde, oscuro con el té negro y rojizo con infusiones. El olor es ligeramente agridulce.

No cabe duda de que todo tipo de refresco tiene su raíz en las características básicas del té Kombucha. Se podría suponer que la Kombucha ha influido en su creación.

Mientras hoy en día las burbujitas refrescantes en una limonada o coca cola se producen añadiendo ácido carbónico de manera artificial, estas mismas burbujitas en la Kombucha se producen durante el proceso de fermentación de manera natural.

Mientras en las limonadas convencionales el sabor ligeramente agrio es producido mediante sustancias aromáticas y ácidos insanos, el té Kombucha lo obtiene de manera natural durante la creación de ácidos sanos para la salud como el ácido glucurónico o el saludable ácido láctico dextrógiro que puede ayudar a curar enfermedades como la artritis, el cáncer, enfermedades cardiovasculares o la artrosis.

Günther W. Frank describe muy adecuadamente en su libro “Kombucha – mitos, verdad y fascinación” el sabor de Kombucha como “delicioso, burbujeante y afrutado”. De hecho mucha gente bebe el té.

 

 

Kombucha simplemente como una bebida rica y refrescante, o como una alternativa a las limonadas.

Sin embargo, la mayoría de los consumidores de Kombucha están interesados en sus asombrosos y sanos efectos empapados de leyendas.

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