Historia(s) de la Kombucha

Kombucha en cierto modo crea confusión. Según la tradición la Kombucha debe su nombre y su descubrimiento a un monje peregrino coreano llamado Kombu a quien, en el año 414 d.C., el emperador japonés Inkyo hizo llamar ya que padecía una gastritis aguda y fue curado por Kombu gracias a una infusión de té.

La noticia sobre la curación milagrosa se extendió como un reguero de pólvora y el té recibió el nombre de Kombu-Cha= “Té de Kombu”.

Según otra historia transmitida el nombre Kombucha o Combucha se debe a una alternativa económica al té caro que la población empobrecida en Japón preparaba con algas y lo sigue haciendo hoy en día. La palabra “Kombu” en esta historia se refiere a un alga marrón japonesa con el mismo nombre, la terminación “Cha” a su vez significa en japonés simplemente té. Kombu-Cha= “Té de algas”.

Se cuenta que en China se bebía con el fin de conseguir la inmortalidad, por lo menos esto es lo que se creía. También se cuenta que autoridades políticas como Stalin o Ronald Reagan (para su enfermedad de cáncer) lo consumían con regularidad.

¡Ante las historias de curación de la bebida del hongo de té Kombucha transmitidas y recogidas por escrito en todo el mundo por consumidores y terapeutas durante siglos, y que se consume principalmente en Asia Oriental y en Europa Oriental como un popular remedio casero, la cuestión no es SI la Kombucha surte efecto sino COMO y PARA QUE!

Se supone que tiene sus raíces originales en China 2200 años atrás. ¡El hecho de que su legado sobre los efectos positivos de Kombucha para cuerpo y alma perdura hasta hoy debería hacer reflexionar a cualquier escéptico!

Gracias a la predilección de los rusos por las bebidas fermentadas, la Kombucha se expandió rápidamente por toda Rusia y los países bálticos. Alrededor de la Primera Guerra Mundial llegó desde Polonia a los antiguos territorios alemanes para finalmente encontrar su camino a Occidente a través del intercambio de prisioneros de guerra rusos y alemanes.

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